Crisis de las matrículas que enfrentan Kosovo y Serbia

Coches en el paso fronterizo de Merdare entre Kosovo y Serbia. (Foto: Wikimedia)
Coches en el paso fronterizo de Merdare entre Kosovo y Serbia. (Foto: Wikimedia)
Kosovo y Serbia enfrentan nuevas tensiones por la crisis de las matrículas que impiden el libre tránsito entre ambas regiones.
Desde hace 15 días, las relaciones entre Kosovo y Serbia, siempre difíciles, se han tensado nuevamente. Lo que han dado en llamar “crisis de las matrículas” cerró los pasos fronterizos y llenó de militares las zonas, además de captar la atención internacional.

Las llamadas al diálogo no se han hecho esperar y la UE envió un delegado, Miroslav Lajcak, para facilitar las negociaciones y aplacar los ánimos, ya de por sí exaltados.

Origen de la crisis

El 20 de septiembre Kosovo prohibió que vehículos con matrículas serbias entraran a su territorio, en respuesta, según su primer ministro, Albin Kurti, al tratamiento realizado por Serbia desde hace décadas.

Las matrículas que se consideran legales en Kosovo son las que cuentan con las siglas KS y RKS. Las primeras fueron las expedidas en Kosovo entre 1999 y 2010 –durante la administración de la ONU–.

Las segundas las implantó el gobierno kosovar después de su Declaración Unilateral de Independencia en 2008, y que comenzaron a utilizarse desde 2010. Es así que resulta obligatorio para todos los residentes en Kosovo tener matrículas KS o RKS desde 2012.

En 2011 se firmó un acuerdo donde Serbia se comprometía a reconocer las matrículas KS del periodo de la ONU, pero no las RKS, pues eso significaría reconocer la independencia kosovar, hecho que Serbia rechaza de plano.

De modo que aquellos vehículos con matrículas KS podían transitar libremente por Serbia, pero no los que tuvieran las RKS, y en Kosovo las matrículas serbias entraban sin problemas.

Pero este acuerdo terminó el 15 de septiembre y no fue renovado. De acuerdo con esto, el gobierno kosovar dejó de reconocer las matrículas serbias –que el 80 % de la población usa en el norte de Kosovo, pues son mayoría serbia– y cambiarlas por matrículas kosovares temporales, con un coste de 5 euros.

Este hecho fue considerado por el gobierno de Serbia como un “acto criminal” y comenzó a desplegar el ejército, además de haber causado numerosas protestas de ciudadanos serbios en el norte de Kosovo, que cerraron el paso de carreteras.

El conflicto, aunque controlado, sigue latente, y habrá que ejercer una gran fuerza de voluntad por parte de los gobiernos de Serbia y Kosovo para mantener la paz en un lugar sumamente explosivo.

Resultados del diálogo

El documento publicado por el enviado de la UE, Miroslav Lajcak, indica que las partes pactaron el retiro de todas las fuerzas especiales, que se desplegaron en la zona fronteriza de Serbia y Kosovo, hecha realidad los primeros días de octubre.

Mediante la colocación de calcomanías sobre los símbolos nacionales de Kosovo en Serbia y de Serbia en Kosovo, los coches y vehículos podrán transitar libremente.

El acuerdo, rubricado en Bruselas el 30 de septiembre y facilitado por la Unión Europea, puso fin a la crisis de las matrículas, no obstante, es una solución temporal.

El 21 de octubre deberán volver a reunirse en Bruselas para formar un grupo de trabajo –por primera vez– para lograr una solución a largo plazo y permanente que satisfaga las aspiraciones de todas las partes involucradas.

Por otro lado, esta solución deberá alinearse con las normas de la UE, ya que tanto Kosovo como Serbia quieren entrar a formar parte.

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