Dinamarca exigirá trabajos sociales a los inmigrantes para recibir ayudas

El gobierno danés exige a los inmigrantes trabajo sociales a cambio de ayudas. (Foto: Wikimedia)
El gobierno danés exige a los inmigrantes trabajo sociales a cambio de ayudas. (Foto: Wikimedia)
El gobierno socialdemócrata danés quiere integrar a los inmigrantes por medio del trabajo, a cambio de las ayudas sociales.
El gobierno que dirige Mette Frederiksen, la primera ministra de Dinamarca, junto a sus ministros de Trabajo y de Integración, Peter Hummelgaard y Mattias Tesfaye respectivamente, pretende con esta medida establecer una coherencia entre los subsidios y el esfuerzo de los inmigrantes.

Se calcula que más del 60 % de las mujeres provenientes de Turquía, Oriente Medio y el Magreb no tienen trabajo, por lo que esta medida les ayudaría a relacionarse con la gente y a entablar relaciones que posteriormente les reporten un posible trabajo.

Por otra parte, esta iniciativa está dirigida a mejorar los niveles de integración para que puedan acceder a mejores oportunidades laborales. Que aprendan el idioma es una de las metas que se busca.

Los trabajos que los inmigrantes pueden realizar y los lugares donde vivir

Por ahora, los trabajos serán de una baja cualificación, por ejemplo, limpiar los bosques o las playas, recolectando colillas y botellas de plástico, tal como señaló el ministro de Trabajo, durante 37 horas semanales.

Por otra parte, el gobierno adelanta el control de la inmigración mediante el establecimiento de límites de ocupación por barrios, es decir, la cantidad de familias inmigrantes que pueden vivir en las distintas zonas de la ciudad, con el objetivo de que no se formen guetos.

Todo este plan es para lograr la plena integración de todos los inmigrantes que llegan a Dinamarca, para poder ofrecerles también ayuda de calidad, evitar el aislamiento social en las comunidades y que el dinero que reciben por ayudas sea de alguna manera retribuido al Estado.

Según el Instituto Nacional de Estadística de Dinamarca, el 11 % de la población de todo el país es de procedencia extranjera, un número nada desdeñable para los casi 6 millones que viven en el territorio danés.

Por ello es lógico que el gobierno socialdemócrata haya estado tan centrado en el tema de la inmigración y el asilo.

El trabajo obligatorio es solo en caso de que los inmigrantes no consigan un trabajo formal y necesiten recibir ayudas del Estado.

En palabras de la primera ministra, “queremos introducir una nueva lógica de trabajo en la que las personas tienen el deber de hacer una contribución y ser útiles a la sociedad”, y además, “Si no pueden encontrar un trabajo regular, tienen que trabajar para obtener sus subvenciones”.

En principio, esta medida se dirige a aquellos inmigrantes que han estado disfrutando de beneficios estatales durante tres o cuatro años, no tienen un nivel alto de escolaridad y no hablan bien el danés.

Y esto puede verse como el colofón a una política migratoria extremadamente estricta que el gobierno ha implementado desde hace años, pues su meta es reducir a cero la cantidad de solicitudes de asilo.

Pese a todo, esta medida ha recibido fuertes críticas, sobre todo de la izquierda. Según Jacob Bundsgaard, el representante de las comunas danesas, el servicio comunitario para inmigrantes no es el rumbo adecuado.

“En nuestra experiencia, eso no acerca un trabajo a los ciudadanos”, concluyó.
 

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