Mirziyóyev jura el cargo como presidente de Uzbekistán

El presidente de Uzbekistán Shavkat Mirziyoyev en Qingdao. (Foto: Wikimedia)
El presidente de Uzbekistán Shavkat Mirziyoyev en Qingdao. (Foto: Wikimedia)
Se trata del segundo mandato de Mirziyóyev que se renovó con más del 80 % de los votos.

El nuevo presidente de Uzbekistán tiene 64 años y lleva ejerciendo el poder desde el año 2016. Fue primer ministro del país entre el año 2003 y el año 2016 y ha renovado su cargo consiguiendo un 80,1 % de los votos.

Mirziyóyev ha ganado la partida a la segunda alternativa más votada representada por Maksuda Vaísova, que es la primera mujer que ha postulado a la presidencia en toda la historia del país y miembro del Partido Popular Democrático.

Acto de juramento del cargo

Mirziyóyev jura el cargo como presidente de Uzbekistán, el país más poblado de Asia Central con más de 38 millones de ciudadanos. Acto que se realiza tras conseguir la mayoría de los votos el pasado 24 de octubre.

El acto de juramento y ceremonia de investidura se ha llevado a cabo ante la Asamblea Nacional del país.

El juramento del cargo se produce con una mano sobre la Carta Magna y sobre el Corán.

En el acto del juramento del cargo el nuevo primer ministro ha jurado fidelidad al pueblo de Uzbekistán, así como cumplir y continuar aplicando las leyes de la república y garantizar los derechos y libertades de todos los ciudadanos.

Resulta llamativo destacar que en el acto de jura del cargo el nuevo primer ministro realiza algunas promesas sobre emprender reformas democráticas.

Algunas de las promesas que el nuevo presidente hizo durante el periodo de campaña electoral iban en la línea de abrir el país para salir de la situación de autoritaria.

No obstante, desde la opinión de los activistas de derechos humanos muy por encima de las promesas hechas por el primer ministro, sigue tratándose de un país autoritario en el que siguen sin respetarse los derechos y libertades básicas de los ciudadanos.

Una elección cargada de irregularidades

Estas elecciones no han estado exentas de polémica, ya que según la misión de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) se han producido irregularidades en estas elecciones.

Parece que haya algunas inconformidades respecto de la forma en la que se ha realizado la gestión por parte de este primer ministro. De hecho, se critica el hecho de que se han ido proponiendo muchas reformas en el país que no han sido implementadas en los últimos años.

La OSCE ha elaborado un informe preliminar en el que ha puesto de manifiesto esta realidad y ha criticado la falta de implementación de medidas que habían sido propuestas en momentos previos.

Se trata, por tanto, de una renovación de cargo no exenta de dificultades que hacen que resulte complicado encontrar el equilibrio necesario en este país, así como, mantener una tendencia hacia una situación más justa para sus ciudadanos.

No obstante, resulta complicado confiar en las reformas prometidas por el nuevo primer ministro cuando días antes se anunció el cese de un ministro y el jefe de la reguladora estatal de telecomunicaciones por limitar el acceso a las redes sociales.

Aún habrá que ver cómo evoluciona la situación en Uzbekistán.

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